Sobre Corazón de Pirata

Una historia con tintes de leyenda.

Corazón de Pirata, el día que todo cambió.

Fernando Santibañez, filántropo por convicción y estratega social de profesión, conocido por muchos como el “El Pirata”  después de sufrir una accidente, en donde perdió el ojo, decide ayudar a cambiar la visión de las personas menos favorecidas quienes habían sufrido la pérdida no solo de un órgano sino también de su felicidad, su seguridad y ganas de salir adelante.

Buscando hacer realidad su sueño encuentra en el diseño y la moda el camino para poder hacer de lo ordinario algo extraordinario, empoderando el alma de la mujer y en el camino ayudar a una causa que aporte a un grupo de personas menos favorecidas que necesitan de una prótesis ocular.

El Pirata inicia la búsqueda de un grupo de personas que quisieran compartir este sueño, encontrando a los mejores Maestros Artesanos del mundo de la piel y la moda.

Fernando Santibañez
Fernando Santibañez
Socio Fundador y Director General Corazón de Pirata

El alma de Corazon de Pirata.

Las raíces de la casa Corazón de Pirata están fundadas e inspiradas por ese momento especial cuando las mujeres se levantan con la pasión de la adversidad y reinventan su ser.

Nuestras bolsas siempre reconocerán los momentos que hemos experimentado en nuestras vidas. Con nuestro colgante insignia y su pespunte rojo, representamos esas cicatrices creadas por los momentos que hemos vivido y que al mismo tiempo reconocemos con orgullo como parte de nuestra historia e inicio de un nuevo comienzo.

Cada pieza Corazón de Pirata está hecha especialmente para mujeres que no pueden ser categorizadas, para aquellas que están dispuestas a reírse del status quo, que se atreven a sentir el viento, amar hasta que duela, viajar por el mundo, vivir la vida al máximo y sacar a relucir su yo interior.

Corazón de Pirata interrumpe el lado convencional de la moda a través de la simplicidad y la sofisticación dando libertad y opciones para vestirse sin disculparse, sólo unas cuantas podrán formar parte de esta selecta y pequeña comunidad.

Corazón de Pirata nunca escatimará en la calidad de sus productos. Una sola pieza pasa por un mínimo de 20 etapas para ensamblarse y cada detalle es cosido, martillado, cortado y pintado a mano por un artesano orgulloso que ha pasado por un entrenamiento de al menos 4 años bajo la tutela de nuestro maestro artesano.

Cualquiera de nuestras piezas es una declaración de la mujer interior, es un anuncio de libertad, una proclamación de felicidad, una representación de clase, pero, sobre todo, una manifestación de una mujer con corazón de pirata.


Taller Corazón de Pirata